Pros y Contras de Prestar Libros.

¡Hola, hola, viajeros! ¿Cómo van con sus lecturas? Yo les cuento que este mes no estoy siguiendo mucho los libros que me propuse en un inicio porque otras lecturas se han interpuesto así que creo que el Wrap Up de este mes va a tener más de una sorpresa. Ya la próxima semana es semana de parciales (de nuevo) y además vamos dando forma a los trabajos finales, así que mi vida y mi calendario es un caos en este momento, pero vamos con todas las ganas. ¡Espero que a ustedes les este yendo super bien en todos sus proyectos!
El post de hoy me tiene muy emocionada porque se que se va a generar una discusión muy interesante y es respecto a un tema que como lectores tenemos que enfrentar y es el Prestar Libros. Pensé en tres pros y dos contras acerca de esta práctica por dos razones: una, para desahogarme con problemas que yo en lo personal he tenido cuando he decidido prestar libros, pero los motivos por los que sigo haciéndolo, que serían los pro que yo le veo a esta práctica. Así que ¡empecemos!

1. Te los pueden dañar. Esto sin duda alguna es el miedo más grande de todo lector y es que un libro que te costo esfuerzo adquirir, porque en mi caso yo tengo que comprarme mis libros, lo que se traduce en trabajo y dejar de comprar otras cosas para poder adquirir un libro, esto sin considerar las personas que de plano no tienen acceso a libros en absoluto, así que sin duda alguna tener esos objetos en tu poder ha implicado un proceso detrás y que esto se vea dañado y destruido por algún accidente con una bebida o alimento, o la lluvia, o porque de plano no lo cuidan y maltratan el libro, pues creo que es una razón de peso para decidir que los libros no salgan de la casa. En mi caso, yo si que saco mis libros, los rayo y los anoto para hacer que la experiencia sea mucho más grata, no pienso que son objetos inalcanzables que tienen que guardarse en cajitas de cristal, por el contrario. Sin embargo, ahora recuerdo que con dos libros en particular que presté sucedió esto: Uno, me lo llenaron de Neskuit y quedo todo café; el otro, me lo mojaron y pues se imaginarán como quedó, dolor en el alma se siente con esto.

2. No te los regresan. Uff, este sin duda es un contra, y es que en lo personal no sé como lograr un balance entre pedir educamente el libro en un plazo máximo y pasar por una intensa que no permite que disfruten las historias. En este momento, tengo varios libros prestados, algunos de ellos de hace varios años, no han vuelto a mi por temas de tiempo y distancia, sin embargo, yo también tengo uno que otro de algún amigo, así que para esto me ha servido bastante prestar los libros a quien se que lo van a leer y que tarde que temprano me los van a devolver (o eso espero). No obstante, entiendo esa incertidumbre de no saber si realmente el libro va a volver a ti.


1. Permites que conozcan nuevas historias. Soy fiel partidaria de pensar que los libros deben ser de quien los necesite, que las historias son capaces de transformar vidas y que si yo tengo la oportunidad de participar e influir positivamente en esta experiencia a través del préstamo de libros que para mi han significado algo, independientemente de que sea positiva o negativamente, quiero hacerlo. Las historias no son solo historias, también funcionan como espejos de nosotros mismos, son capaces de retarnos, de cambiarnos, de hacernos reflexionar, y aunque no lo creamos, el prestar un libro forma parte de ese proceso, y puede ser enormemente gratificante. Yo, por ejemplo, recuerdo que hace ya varios años esta en el colegio leyendo ¿Y si quedamos como amigos? No se si fue por la portada amarilla del libro o qué fue lo que llamó la atención de un chico que me dijo que si podía prestárselo, yo lo hice con mucho recelo porque no era una persona que leía y que por lo tanto entendiera el valor del libro, sin embargo, lo disfrutó tanto que en un mes ya se había leído como cuatro libros. Además, a muchas personas les llamó también la atención el libro y me lo pidieron, así que terminó rotando por muchas manos. En este momento esta en mi librero, sucio, un poco desgastado, pero en el corazón de varias personas.

2. Puedes enamorar a alguien de la literatura. Siempre he pensado que hay bastantes factores que intervienen en el hecho de que alguien no disfrute leer, pueden ser traumas del colegio, pero también que no han tenido una vida rodeada de libros, no conocen su valor o no tienen acceso a ellos. Y esta es una realidad que abre debates como los pdf ilegales y el daño que se le hace al sector editorial, el punto es que el panorama de este mundo es mucho más amplio de lo que creemos, y si yo tengo la posibilidad de adquirir libros, sean muchos o pocos, y también la tengo en contagiar ese amor por la literatura ya no solo dando opiniones si no herramientas (el libro en sí) pues me parece una labor preciosa que como lectores deberíamos considerar.

3. Le das utilidad al libro más allá de servir de decoración. Yo soy de las primeras que se levanta todas las mañanas a apreciar su librero y lo precioso que se ve dándole a mi cuarto un ambiente colorido, armonioso e interesante. Sin embargo, los libros no están solo para empolvarse en las estanterías: están para ser leídos, disfrutados, amados, apreciados y rayados (aunque muchos no podamos coincidir con esto). Así que siempre pienso que prestar un libro es como darle una segunda, tercera o cuarta vida a la historia, que se manifiesta en la mente y corazón de las personas que deciden darle una oportunidad.


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¡Y terminamos por hoy! Espero que les haya gustado este post y que me cuenten en los comentarios si ustedes están a favor o en contra de prestar libros, y si tienen alguna experiencia relacionada a su decisión, también me encantaría conocerla. Y sin más, espero que disfruten mucho de sus lecturas actuales y nos estaremos viendo a la próxima.